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Nunca te enseñan.

¡Tan feliz iba a los cursos de preparación al parto! Como buscando las certezas que una parte de mí ya sospechaba que nunca iba a encontrar. ¿Certezas? ¿En la maternidad?

Desde que ha nacido mi hija no he hecho otra cosa que darme golpes contra la incertidumbre. Una y otra vez, con la cabeza, con los brazos y con el corazón.

Y es que a ser madre (o padre) no te enseñan. Y no será porque no existen recursos destinados a ello: libros, vídeos, blogs, consejos (de los pedidos y los gratuitos, aunque estos últimos abundan más, ya haré una entrada sobre ello). No es por falta de conocimientos compartidos. Es por falta de conocimiento de tu hija o hijo en concreto.

No soy una madre genérica. Nadie lo es. Soy madre de mi bebé, de esa persona en concreto que ha empezado a existir como hija a la vez que yo comenzaba a existir como madre. Y así se va aprendiendo. Ellos a ser nuestros vástagos y nosotros a ser sus progenitores. 

Visualizo la crianza como un traje a medida. No me va a servir coger el traje de otro niño y ponérselo a mi hija, no le va a quedar bien. Ella va a estar incómoda y yo horrorizada viendo como le cuelgan las mangas o le tira la sisa. Es más útil el observar que patrón han seguido otros, la tela que utilizan, e ir confeccionando así nuestro propio traje con los elementos que nos sean cómodos y que le favorezcan más.

A esto me está enseñando mi hija; la tarea, la dura tarea de la aceptación de la incertidumbre. Nadie me va a poder decir nunca si realmente ese traje que con tanto cariño estoy haciendo le queda bien. Habrá situaciones en las que vea que claramente le queda perfecto, pero en otras, me habré equivocado al medir, y probablemente le falte o le sobre algo.

Y así estoy, e imagino que estamos todos los que vivimos con hijos e hijas. Cosiendo a diario. Aunque nunca nos hayan enseñado a coser.

Comentarios

  1. Uff!! Así estamos también por aquí, y casualmente, ayer lo hablaba con otra mamá... Y la conclusión a la que llego siempre, es que nos debatimos entre cómo somos y cómo queremos ser para dar el ejemplo correcto o corregir aquellas cosas que no nos gustan de nosotros.

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  2. Qué interesante la analogía de la crianza con el traje a medida. Efectivamente, no sirve coger el traje de un niño y ponérselo a otro. Pero analizar qué patrones o tejidos se van adaptando a nuestros hijos nos ayudarán conocerlos mejor. Al final, en mi caso, todo se resume a ensayo error.

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  3. Que buena comparación jeje la verdad que no se aprende porque nada es igual para dos madres ni dos hijos, ni siquiera dos hijos de una misma madre...en cada maternidad hay cosas distintas.Pero siempre que actuamos con amor y confiamos en nuestro instinto las cosas fluyen bien.Ánimo un beso!

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