Ir al contenido principal

Hablo por experiencia.




El otro día, navegando por las redes sociales en esos ratos breves en que mi hija se queda dormida en brazos después de comer, vi un comentario que desató toda mi furia.
Es verdad que mi furia se desata fácilmente, no nos vamos a engañar, pero también he aprendido a controlarla por el bien de la humanidad.

El comentario en cuestión venía de un hombre que decía algo así como que "no era tanto sacrificio esperar 9 puñeteros meses a comer jamón"(el puñeteros es literal, me llegó al alma)  y criticaba a las embarazadas que se "arriesgaban" comiendo jamón congelado.
Después, aparecieron más hombres hablando de lo poco que costaba no tomar copas de vino en la lactancia y cosas por el estilo.

Y yo me pregunto ¿saben ellos el sacrificio que es porque lo han vivido no?

¿Han pasado 9 meses de incertidumbre? ¿De controlar todo lo que comes, sin poder pedirte una ensalada en un restaurante porque a saber como está lavada la verdura? ¿De ver comer a toda tu familia embutidos y tu mirar pacientemente? ¿De leer etiquetas como una loca en el super para comprobar si la leche de tus quesos preferidos está pausterizada? (en mi caso todos eran con leche cruda, un espanto). Y ya no solo eso, ¿de llevar el peso de la tripa, de la responsabilidad, de no poder tomarte un ibuprofeno para el dolor de cabeza?, ¿de dar el pecho con las grietas, los dolores, la espalda....?.
Os garantizo queridos, que lo de no tomar jamón es lo de menos. Es sólo una muestra más de lo duro que es, día tras día, estar pasando diversas molestias y preocupaciones y no poder darse un capricho mínimo comiendo lo que te apetece.

Que vengan si quieren mil mujeres que hayan estado embarazadas y dando el pecho a decir que no les ha costado tanto aguantarse las ganas de chorizo y vino. Pero que se atrevan a juzgarnos así, los que nunca van a pasar por ello, me parece inadmisible.

Está claro que no es el drama del año no poder consumir ciertos alimentos, pero oye, es un fastidio, que nos quitasen a cada uno cosas que nos gusta comer habitualmente y nos digan que hasta dentro de 10 meses no las vamos a catar, a ver que tal nos sienta.

Y si es un fastidio o no, lo decidiré yo que he pasado por ello. No tú.

Además déjame decirte, que no son 9 puñeteros meses. Son 9 maravillosos meses, con preocupaciones e incomodidades, pero maravillosos por lo que está ocurriendo.

Comentarios

  1. uno de no debería opinar de algo que no ha vivido, asi de simple...porque no sabe lo que se siente, no sabe bien cómo se siente uno ni si las cosas cuestan o no

    ResponderEliminar
  2. No lo has podido expresar mejor!!!!!! Has dado en el clavo!

    ResponderEliminar
  3. Me encanta tu artículo, en serio.

    Esto por desgracia es muy habitual, que los hombres y la sociedad patriarcal minimice cosas como estas, específicamente femeninas. En mi caso, después de un parto instrumentalizado que me dejó un hematoma gigantesco y encima en que no me cosieron bien, estuve 3 semanas sin poder sentarme y a penas andar. Tuve que aguantar algún hombre diciéndome que no podía estar todo el día tumbada, que el parto ya había pasado y que tenía que empezar a hacer vida normal. Me dio una rabia tremenda, que todavía me dura.

    Hay estudios que demuestras que se tiende a sub-diagnosticar a las mujeres, porque a menudo se "cree" aunque sea de forma inconsciente, que no es para tanto, que son exageraciones o que en realidad es todo psicológico. Un ejemplo perfecto: la endometriosis, que como es una enfermedad específicamente femenina ha sido y sigue siendo ninguneada por la comunidad médica y científica de forma alarmante. Es un tema que me saca de quicio, de verdad...

    ResponderEliminar
  4. Totalmente de acuerdo. No es solo el tema de un capricho. Sino que hay muchas cosas normales que tienes que mirar con lupa y pasas a responsabilizarte no solo de tu vida sino de la de otra persona. En el mejor de los casos, prescindir de casi todos los quesos, patés, embutidos, frutas y verduras crudas... Sin contar con que encima tengas diabetes gestacional. Y lo de no poder tomar nada para el dolor aparte de Paracetamol... Como tengas la mala suerte de tener un problema con una muela en esos 9 meses... Bufff. Lo de la lactancia me está resultando más fácil o a lo mejor es porque llevo 2 años ya de práctica.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Bulto no deseado. Mi experiencia con el galactocele.

Mi hija apenas tenía 2 meses cuando comencé a notarme un bulto en el pecho derecho, en el cuadrante superior externo. La verdad que no suelo hacerme exploraciones (aunque se que debería), pero con la lactancia estaba muy concienciada en revisar que no se quedaran zonas duras que pudieran generar las temidas mastitis. Al principio no le di mucha importancia, con tanto cambio como había sufrido mi cuerpo, y con sólo 2 meses de lactancia, leyendo un poco de aquí y de allá, pensé que ofreciendo más ese pecho se solucionaría. Sin embargo pasaron las semanas y el bulto comenzó a crecer, a ratos era doloroso, pero en otras ocasiones no me molestaba. Sin embargo, la peque vaciaba perfectamente el pecho, se quedaba completamente blando, y el bulto seguía ahí. Mi preocupación comenzó a crecer, como el bulto... Acudí al ginécologo (uno muy recomendado ya que había atendido con bultos en el pecho a varias familiares con un diagnóstico muy acertado) que me exploró. No tardó ni 1 minuto ...

Ir, venir, correr.

La sensación de prisa me invade. Desde que me levanto, si es que puedo establecer diferencia entre un día y otro, porque con tanto despertar nocturno cada vez me resulta más difícil. Pero para no complicar el asunto, sí, desde que me levanto. Salto de la cama y ya voy tarde. Tarde para arreglarme, para dejar dado el pecho a mi hija, para organizar el día, para llegar al trabajo... tarde. Salgo de trabajar y siento que voy tarde. Tarde para llegar a casa con mi bebé, tarde para limpiar, tarde para recoger, tarde para dejar preparadas cosas para el día siguiente...tarde. Y entre tanta sensación de tarde, de prisa, de ir en volandas, siempre aparece, como una nube que me rodea y me atrapa, el tiempo con ella, con mi hija. Y es cuando me siento con ella cuando hago el esfuerzo consciente para que todo se pare. No el reloj, ni las obligaciones, pero sí mi mente. La mejor forma de crear recuerdos que permanezcan es hacerlo con atención, con dedicación. Igual que cuando estudiamos y ...

5 cosas que no me habían dicho antes de ser madre.

Escuché de todo: cuidado con las estrías, no vas a dormir nada, no tendrás tiempo para ti misma, tener un hijo es maravilloso, tener un hijo también es cansado... Pero hay cosas que he descubierto yo y de las que nadie me había hablado. Cosas personales, en este proceso nuevo y fascinante de ser madre: Que la preocupación sería mi nuevo estado constante. Adiós a la tranquilidad de tenerlo todo controlado. Bienvenido miedo a que mi hija sufra. Que todo aquello que me parecía importante se volvería de pronto intranscendente. Las prioridades cambian , incluso aquellas que pensabas que no iban a hacerlo. Que vería a mi pareja diferente. No había amor más grande que el que yo sentía por mi marido. Ahora hay otro amor más. Que cambiaría mi forma de ser. Donde antes me callaba si de defender mis derechos se trataba, ahora puedo gritar si hace falta para proteger los de mi hija. Que en la tarea de cuidar a mi bebé , sería ella la que sin saberlo, me estaba cuidando a mi. El c...