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Lo que no disfruté del embarazo.

Desde el momento en que supe que estaba embarazada , surgieron en mí varias emociones que me fueron acompañando los casi diez meses siguientes. Agradecí muchas de ellas, pero hubo algunas que hicieron que no disfrutara de ciertos aspectos del embarazo. Aunque realmente no fueron las emociones las culpables, fue mi forma de gestionarlas. No llegué a disfrutar del presente, del momento que estaba viviendo. Todo era, o mejor dicho me parecía, peligroso o preocupante. Sólo deseaba que pasaran las semanas para que naciera mi bebé y ver que todo había ido bien. No disfrutaba de las ecografías . Llegaba con tanto nervio por si me decían que algo no iba bien, que me costaba procesar la información. Cuando por suerte me mostraban que la niña estaba perfectamente, estaba tan cansada de la tensión acumulada que desconectaba del resto de la consulta. El tiempo que pasaba entre revisión y revisión lo vivía como una espera larga y me costaba estar tranquila. Siempre anticipando, siempre...

5 cosas que no me habían dicho antes de ser madre.

Escuché de todo: cuidado con las estrías, no vas a dormir nada, no tendrás tiempo para ti misma, tener un hijo es maravilloso, tener un hijo también es cansado... Pero hay cosas que he descubierto yo y de las que nadie me había hablado. Cosas personales, en este proceso nuevo y fascinante de ser madre: Que la preocupación sería mi nuevo estado constante. Adiós a la tranquilidad de tenerlo todo controlado. Bienvenido miedo a que mi hija sufra. Que todo aquello que me parecía importante se volvería de pronto intranscendente. Las prioridades cambian , incluso aquellas que pensabas que no iban a hacerlo. Que vería a mi pareja diferente. No había amor más grande que el que yo sentía por mi marido. Ahora hay otro amor más. Que cambiaría mi forma de ser. Donde antes me callaba si de defender mis derechos se trataba, ahora puedo gritar si hace falta para proteger los de mi hija. Que en la tarea de cuidar a mi bebé , sería ella la que sin saberlo, me estaba cuidando a mi. El c...

Los límites en la familia.

No he querido titular esta entrada los límites con los hijos, no me parecía justo. Creo que los límites a la hora de educar y criar a un hijo, o hija en nuestro caso particular, son límites que afectan a la familia en su conjunto, y deberían estar diseñados con esa finalidad: mejorar la convivencia en familia, no limitar únicamente las acciones de los más pequeños. Es fácil leer todo tipo de opiniones, corrientes y estilos de educación. Desde mi punto de vista, el mejor estilo es aquel que permite que los miembros del conjunto familiar se sientan a gusto y puedan desarrollarse con plenitud. En nuestro caso en concreto, el estilo con el que creemos que mejor encajamos, viene dado en parte por mi formación y mi experiencia profesional. Tengo una visión sistémica de la vida, es decir, la familia es un sistema y funciona como tal. Un sistema que se ve influenciado por cada uno de sus componentes y a su vez por otros sistemas externos. Está vivo, cambia, evoluciona... pero sin embar...

La angustia ante el extraño.

Desde que ha nacido nuestro bebé ha pasado mucho tiempo en nuestros brazos, los de sus padres. Y también ha pasado parte del tiempo en brazos de otras personas, familiares o amigos, que llenos de ternura y cariño han querido sostenerles y hacerles alguna carantoña. Esto no parecía importar al bebé, que tan plácidamente se encontraba con unos y con otros. Eso sí, siempre con una ligera preferencia por su madre, como es normal. Sin embargo, conforme crecen y aprenden que existe el otro, entendiendo al otro como una persona independiente, que va y viene y que no está unido a él en absoluto, empiezan a suceder una serie de fenómenos que como madres, nos preocupan. Cuando antes se encontraba feliz en brazos de su abuela, ahora todo son llantos y pucheros.  En la consulta del médico, la enfermera podía pesarle y medirle y no había problemas, ahora derrepente, es verla y ponerse a gritar como si la mataran. Yendo de paseo la gente se acerca y le dice monerías, y en lugar de sonr...

De bebé a papá: 3 ideas para regalar el día del padre

Sé que mi hija tiene muchas ganas de regalarle algo a su padre. De decirle que es el mejor papá del mundo. Me lo dicen sus ojos brillantes cuando le mira y su sonrisa cuando aparece por la puerta de casa. Vive enamorada de él y él de ella. ¿Cómo no va a querer regalarle algo? El que tenga 6 meses no es impedimento, para eso estoy yo, para ejercer de traductora y de mano de obra. Sin embargo la limitación del lenguaje aún es un obstáculo importante entre ella y yo, y aunque lo intente, no consigo que me diga qué ideas tiene para regalarle, así que he tenido que buscar por mi cuenta, espero que la cuadren. Ideas que he encontrado para regalar en el día del padre, de bebé a papá: 1. Empiezo por lo más sencillo: comprar algo genérico. No es lo más personal pero sí lo más sencillo si nos pilla el toro o si no somos muy buenas con las manualidades. Hay infinidad de tiendas que realizan verdaderas monadas en conjunto. A mí personalmente lo que más me ha gustado es este conjunto de...

¿Qué cambiaría si pudiera volver atrás?

Se escucha a muchas personas que reconocen no arrepentirse de nada. Que es peor no hacer algo, que arrepentirse por haberlo hecho. Siempre he pensado que esa gente tiene mucha suerte de sentirse así: seguros y tranquilos con todo lo que han decidido, con todo lo que han hecho y pensado. No es mi caso. Si bien es cierto que en parte entiendo su razonamiento y lo comparto, pues todos los pasos que he dado me han llevado a dónde estoy, y estoy feliz, sí que hay cosas que cambiaría si desde ahora, desde el futuro del pasado, pudiera visitarme en aquellos momentos y hablar conmigo misma. Me diría que ya está bien de preocuparse por el futuro, que vengo de él y no es tan terrible ni espantoso como pensaba. Que estaba perdiendo un tiempo maravilloso, dejando de vivir cosas que sólo iban a ocurrir allí y en ese momento, porque estaba demasiado ocupada pensando en que ocurriría después.  Porque hay situaciones que son irrepetibles...bueno, realmente todas lo son, y ocu...

Miedo al llanto del bebé. ¿Y cómo paseamos? El descubrimiento del porteo.

Nunca había pensado que pudiera darme tanto miedo el llanto de mi hija. Cuando estaba embarazada, imaginaba que me daría pena y angustia escucharla llorar, pero el miedo no era una emoción que valorase como posible en esa situación. Sin embargo, desde la primera noche con ella, vivo condicionada con auténtico terror a su llanto. Recuerdo que esa noche lloró muchísimo, y nosotros, padres primerizos, aún en el hospital, llamamos a las enfermeras para que pudiesen valorar si a nuestra hija la pasaba algo. Unas te decían que hambre, otras que gases, otras que sueño...y que nos acostumbráramos que los bebés lloran mucho. Llegamos a casa tranquilos, pensando que con los trucos que nos habían dado podríamos dominar la situación, a saber: - Ruido blanco (vídeos varios de youtube). - Cogerla boca-abajo dándole calor en la tripita. - Ponerla al pecho. - Sacarle los gases. Disponíamos de muchos recursos para calmarla en caso de estallido. Yo no sospechaba que lo peor estaba por lleg...

Patologizando lo cotidiano.

Me resulta fácil encontrarme con gente que toma pastillas para dormir o que en algún momento de su vida han tomado antidepresivos. De hecho, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMP), el consumo de este tipo de medicamentos se ha triplicado en los últimos años. La cifra actual ronda el 7% de la población española. Siete personas de cada cien son muchas personas tomando antidepresivos. Sobre todo si tenemos en cuenta que la prevalencia de esta enfermedad (es decir, el porcentaje de personas que la padecen en un periodo de tiempo determinado) es del 5% aproximadamente. Según esto, es fácil darse cuenta de que hay un 2% que está sobremedicado, ya que está consumiendo un fármaco que no corresponde con su diagnóstico. Esto puede ocurrir por varios motivos: interés de la industria farmacéutica, conocimiento limitado de la salud mental por parte de algunos profesionales o tratar como una enfermedad sucesos o eventos cotidianos y normales en la vida hum...

Medio día cualquiera.

Nada como despertarse con la frescura y encanto del llanto de mi hija. Ese timbre que sólo ella sabe ejecutar tan limpiamente y que toca en lo más profundo de mi ser para que abra los ojos rápida y eficazmente. Y ahí estoy ya, incorporada y firme como un soldado, dispuesta a atenderla con la mayor diligencia posible. A partir de este momento soy una súbdita a las órdenes de una jefa. (Teta). Mirar el reloj es sólo un intento por sentirme acoplada a la sociedad en la que vivo y saber si son horas decentes para estar despierta o si tengo permiso para volver a intentar dormir. Son las 8. Mejor despejarme que luego la caída es más dura. Vamos a por el cambio de pañal. A veces me gustaría llevar la báscula de cocina al cambiador, para pesar esa maravilla de la ciencia, que soporta tanto líquido sin derramar nada. Desde luego, se nota que vivimos en el siglo XXI, ¡que innovación!. Vamos a ponernos a jugar un poco, saco la manta de juegos, desparramo juguetes por el suelo, el salón ya ...

Hablo por experiencia.

El otro día, navegando por las redes sociales en esos ratos breves en que mi hija se queda dormida en brazos después de comer, vi un comentario que desató toda mi furia. Es verdad que mi furia se desata fácilmente, no nos vamos a engañar, pero también he aprendido a controlarla por el bien de la humanidad. El comentario en cuestión venía de un hombre que decía algo así como que "no era tanto sacrificio esperar 9 puñeteros meses a comer jamón" (el puñeteros es literal, me llegó al alma)  y criticaba a las embarazadas que se "arriesgaban" comiendo jamón congelado. Después, aparecieron más hombres hablando de lo poco que costaba no tomar copas de vino en la lactancia y cosas por el estilo. Y yo me pregunto ¿saben ellos el sacrificio que es porque lo han vivido no? ¿Han pasado 9 meses de incertidumbre? ¿De controlar todo lo que comes, sin poder pedirte una ensalada en un restaurante porque a saber como está lavada la verdura? ¿De ver comer a toda tu famili...