Ir al contenido principal

Que antes lo envidiaba.


Que antes lo envidiaba. Yo era así. Sentía así.
Veía parejas jóvenes sin hijos allá donde iba y no podía evitar sentir una punzada de nostalgia y de sutil envidia de esa forma de vida que ya no iba a darse más para mí.

Me lamentaba de no haber disfrutado lo suficiente, como me ocurre siempre con todo, de no haber agradecido la capacidad de decidir en qué invierto mi tiempo, la capacidad de control ante casi todo e incluso del agotamiento que ahora veo que no era más que un ligero cansancio pasajero.

De pronto al ver a otros de mi edad sin bebés, me preguntaba que había hecho con mi vida. Que mi hija es lo máximo en mi mundo es un hecho, nada que ver tenia con quererla poco o mucho. La quiero más que a nada, pero me quitaba muchas cosas de las que no me había despedido porque ni siquiera se me ocurrió que fuera a dejar de tenerlas. 

Y de pronto, tras un cúmulo de cansancio, de bloqueo, de hastío, llega como un bálsamo la sensación reparadora de darme cuenta que de pronto ya no lo envidio. Que derrepente la vida que tengo es la que quería tener, tal cual. Sin control absoluto, con el tiempo escaso para casi todo y con la astenia del no dormir. Yo que renegaba y dudaba. Parece como si entre tanta desesperación hubiera surgido una reconciliación conmigo, con mis decisiones, con la relación con mi hija y con nuestra vida en familia.

De pronto ya no lo envidio. De pronto voy por la calle y solo veo la sonrisa de mi hija.

Comentarios

  1. Te entiendo, he sido madre relativamente joven y mientras los demás hacían viajes y fiestas, yo estaba con mis hijos. Pero no me arrepiento de nada: al ser madre joven tengo mucha energía y vitalidad que darles, y me emociona pensar que cuando ellos se conviertan en adultos yo todavía seré una cuarentona, que habré disfrutado de ellos a tope e incluso que el día de mañana disfrutaré más de mis nietxs (si ellos el día de mañana quieren tener hijxs). ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. La maternidad no siempre es fácil y a veces se hace cuesta arriba al principio pero luego compensa. Me alegra que ahora te ilumine tanto la sonrisa de tu hija. Disfrútala

    ResponderEliminar
  3. Creo que todas pasamos por una epoca asi. Son etapas de aceptacion. Pero...una vez pasan...a disfrutar!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Bulto no deseado. Mi experiencia con el galactocele.

Mi hija apenas tenía 2 meses cuando comencé a notarme un bulto en el pecho derecho, en el cuadrante superior externo. La verdad que no suelo hacerme exploraciones (aunque se que debería), pero con la lactancia estaba muy concienciada en revisar que no se quedaran zonas duras que pudieran generar las temidas mastitis. Al principio no le di mucha importancia, con tanto cambio como había sufrido mi cuerpo, y con sólo 2 meses de lactancia, leyendo un poco de aquí y de allá, pensé que ofreciendo más ese pecho se solucionaría. Sin embargo pasaron las semanas y el bulto comenzó a crecer, a ratos era doloroso, pero en otras ocasiones no me molestaba. Sin embargo, la peque vaciaba perfectamente el pecho, se quedaba completamente blando, y el bulto seguía ahí. Mi preocupación comenzó a crecer, como el bulto... Acudí al ginécologo (uno muy recomendado ya que había atendido con bultos en el pecho a varias familiares con un diagnóstico muy acertado) que me exploró. No tardó ni 1 minuto ...

5 cosas que no me habían dicho antes de ser madre.

Escuché de todo: cuidado con las estrías, no vas a dormir nada, no tendrás tiempo para ti misma, tener un hijo es maravilloso, tener un hijo también es cansado... Pero hay cosas que he descubierto yo y de las que nadie me había hablado. Cosas personales, en este proceso nuevo y fascinante de ser madre: Que la preocupación sería mi nuevo estado constante. Adiós a la tranquilidad de tenerlo todo controlado. Bienvenido miedo a que mi hija sufra. Que todo aquello que me parecía importante se volvería de pronto intranscendente. Las prioridades cambian , incluso aquellas que pensabas que no iban a hacerlo. Que vería a mi pareja diferente. No había amor más grande que el que yo sentía por mi marido. Ahora hay otro amor más. Que cambiaría mi forma de ser. Donde antes me callaba si de defender mis derechos se trataba, ahora puedo gritar si hace falta para proteger los de mi hija. Que en la tarea de cuidar a mi bebé , sería ella la que sin saberlo, me estaba cuidando a mi. El c...

Ir, venir, correr.

La sensación de prisa me invade. Desde que me levanto, si es que puedo establecer diferencia entre un día y otro, porque con tanto despertar nocturno cada vez me resulta más difícil. Pero para no complicar el asunto, sí, desde que me levanto. Salto de la cama y ya voy tarde. Tarde para arreglarme, para dejar dado el pecho a mi hija, para organizar el día, para llegar al trabajo... tarde. Salgo de trabajar y siento que voy tarde. Tarde para llegar a casa con mi bebé, tarde para limpiar, tarde para recoger, tarde para dejar preparadas cosas para el día siguiente...tarde. Y entre tanta sensación de tarde, de prisa, de ir en volandas, siempre aparece, como una nube que me rodea y me atrapa, el tiempo con ella, con mi hija. Y es cuando me siento con ella cuando hago el esfuerzo consciente para que todo se pare. No el reloj, ni las obligaciones, pero sí mi mente. La mejor forma de crear recuerdos que permanezcan es hacerlo con atención, con dedicación. Igual que cuando estudiamos y ...